Blas Cubells

<...El eneagrama

 

Conceptos básicos del Eneagrama

Índice:
Proceso de formación de los nueve eneatipos.
Las tríadas y sus características.
Descripción de los nueve eneatipos.


Formación de los eneatipos

Según lo enseña Laleh Bakhtiar, el Eneagrama se basa en la siguiente idea: al nacer cada uno de nosotros, al venir al mundo (a éste que podemos ver, sentir, palpar, sufrir y disfrutar), perdemos el contacto con nuestra esencia, nuestras cualidades, nuestro ser interior, aquello que en realidad somos. También podría decirse que esa relación con nosotros mismos está aún por descubrir, o que la vamos perdiendo a medida que nos hacemos adultos. Sea como fuere, la realidad es que acabamos encontrándonos en una situación de ignorancia, de vacío, de no saber, de no controlar, y nos sentimos perdidos en un mundo que no comprendemos, algo que inevitablemente genera inseguridad, ansiedad, miedo al qué me pasará, miedo a lo desconocido, miedo a no ser aceptado, a no tener una buena vida.

Sin embargo ese miedo no genera conocimiento, no resuelve nada; por eso, desde el miedo damos el salto a construirnos una representación personal del mundo que nos rodea, y a la vez creamos una personalidad, una máscara falsa desde la que interactuar con ese mundo cuya realidad imaginamos. Resumiendo: el vacío de saber en el que nos encontramos genera inseguridad y miedo, por lo cual buscamos protegernos de esa incertidumbre creando nuestra propia seudosabiduría, una imagen falsa del mundo y una representación de nosotros mismos a modo de máscara también falsa (aunque necesaria en esta primera fase). Al final nos creemos y hacemos nuestra esa seudosabiduría fortaleciendo la identificación con ella, y de esa forma ocultamos esa falta de conocimiento, ese vacío de saber que subyace y que nos influye, haciendo transcurrir nuestras vidas entre sin sabores y falsas esperanzas.

En el caso ideal de que no perdiéramos ese contacto con nuestra esencia, entonces seríamos personas equilibradas y capaces de vivir con un elevado grado de libertad. Como dice Pilar Feijoo, seríamos independientes y responsables, seguros de nosotros mismos y con una cabeza serena, y tendríamos mucho amor para dar sin crear apegos ni dependencias. En otras palabras, el ser se mostraría en nosotros como: templanza y sobriedad; prudencia y sabiduría; sinceridad y coraje.

Origen del Eneagrama

Gráficamente este sería el proceso (ver gráfico 1): cada uno de estos vértices son la raíz del Eneagrama, que envuelve al ser pero sin conectar con él. Los siguientes eneatipos sólo son grados de este primer triángulo.

Por ejemplo, como muestra el gráfico 2: el vacío de saber propio del 9 puede conducir a reaccionar mínimamente (-) o a sobreactuar exageradamente (+) sin embargo el propio vértice del eneatipo 9 representaría una inconsciencia sobre ese vacío (0), una no acción ante el vacío y su tristeza correspondiente. Aplicando esta sencilla fórmula a los otros dos vértices del triángulo (eneatipos 3 y 6) nos daría los 9 eneatipos.

Cada vértice es raíz de 3 eneatipos

Y si a esta representación le ponemos nombres y apellidos obtendríamos la habitual clasificación del Eneagrama con sus nueve tipos:

Aparecen los 9 eneatipos del Eneagrama

Es importante señalar que todos los seres humanos tenemos en nosotros los 9 eneatipos y lo que cada uno de ellos representa, y también que todos en alguna medida operan en nuestro deambular por la vida pero, eso sí, solemos echar raíces en uno de ellos, utilizándolo como eje de nuestros comportamientos y formas de sentir y pensar. Así pues, uno de los tres vértices básicos u originales (el vacío, el miedo o el seudosaber-falsedad) predomina en la construcción de nuestras estrategias ante la vida y las relaciones, y posteriormente un eneatipo concreto se hace fuerte en nuestra identidad.

En ese sentido, y según Riso y Hudson, tenemos un “Yo triádico” (en relación con cada uno de los tres vértices originales), veamos: uno es la tríada del instinto (eneatipos 8-9-1 del vértice del vacío); otro la tríada del pensamiento (eneatipos 5-6-7 del vértice del miedo); y finalmente la tríada del sentimiento (eneatipos 2-3-4 del vértice del seudosaber). Se basan también en los tres componentes fundamentales de la psique: instinto, sentimiento y pensamiento.

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Las tríadas del Eneagrama

Haciendo un breve resumen de las tríadas, tenemos que:

  • La tríada del instinto (8-9-1): tienden a resistirse a la realidad creando tensiones físicas, pudiendo tener problemas de agresividad y de represión. Han deformado y constreñido sus instintos desconectándose de la vitalidad del cuerpo. Albergan una ira que les afecta de formas diferentes. Necesitan sentir que controlan el entorno. Suelen tener fijaciones e idealizan las cosas. Buscan autonomía, tener un sentido de identidad de sí mismos, influenciar en el entorno pero sin dejarse influenciar por él.
  • La tríada del pensamiento (5-6-7): tienden a la ansiedad y a la inseguridad por falta de apoyo y de un sentido de orientación interior. Buscan sentirse más seguros, pues bajo sus máscaras hay mucho miedo, y por eso no logran tranquilizar sus mentes creando planes y estrategias, y creyendo que en otra parte estarán mejor. Están desconectados de su mente silenciosa, de donde proviene la verdadera orientación interior. Les cuesta mucho estar en el presente y tienden a proyectarse hacia el futuro.
  • La tríada del sentimiento (2-3-4): Tienden a bloquear su corazón y eso les lleva a no sentirse amados ni valorados. Razón por la que buscan otros elementos que les den sensación de valía. Se interesan por desarrollar su imagen, están muy identificados con su emotividad, su falsa personalidad y sus aparentes cualidades, reemplazando lo que en verdad son por esa imagen falsa. Bajo su máscara hay mucha vergüenza y también rabia. Se orientan al pasado. Buscan la atención y la aprobación de los demás.

Conocer estas tríadas es muy importante porque nos van decir dónde están nuestros mayores desequilibrios, los más marcados. Representan los tres principales grupos de problemas y defensas del ego, y las tres maneras en que nos autolimitamos. También hay que destacar que, justamente, la tríada predominante en cada uno es la que sufre una mayor distorsión: es donde el ego más ha deformado su potencial creando una falsa imitación de la auténtica cualidad. Así vemos que el instinto es reprimido, el pensamiento es retorcido y el sentimiento busca aprobación y atención externa.

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Los nueve eneatipos

Y finalmente llegamos a las características particulares de cada uno de los nueve tipos. Ya hemos visto que tienen elementos en común con cada uno de los yo triádicos, sin embargo viven esas características de forma diferente, aunque es interesante no perder de vista a qué grupo triádico pertenece, eso nos ayuda a comprender mejor cada eneatipo.

  • Tipo 1. El perfeccionista: Como su nombre indica, buscan la perfección. Sienten la necesidad de mejorarlo todo. Reprimen sus impulsos naturales controlándolos. Tienen un profundo sentido del deber y lo anteponen al placer. Son críticos tanto con los demás como consigo mismos, pero temen ser criticados por sus errores. Tienden a imponer de forma autoritaria sus propios valores, ya que los consideran perfectos. Por otro lado también pueden ser realistas y nobles, con un elevado sentido ético.
  • Tipo 2. El ayudador: Se orientan hacia los demás. Suelen ser muy afectivos (aunque a veces de forma exagerada), comprensivos y generosos. También aduladores y manipuladores. Necesitan ayudar a los demás y que les estén agradecidos, eso les hace sentirse superiores. Su lema sería “el amor lo justifica todo”. Sin embargo tienen dificultades para percibir sus propias necesidades. No sabe decir no, necesitan mucho afecto aunque no lo reconocen. Pero también pueden ser desinteresados, amigos incondicionales, empáticos y colaboradores.
  • Tipo 3. El triunfador: Buscan el éxito, desean triunfar a toda costa, son muy competitivos, emprendedores, seguros de sí mismo, atractivos, extrovertidos y suelen tener complejo de superioridad. Están excesivamente preocupados por su imagen. Temen al fracaso. Se adaptan a las circunstancias cuando es necesario. Pueden ser adictos al trabajo, muy enfocados a lograr objetivos. Pero también pueden ser sinceros y auténticos, un modelo para otras personas.
  • Tipo 4. El artista: Son sensibles, muy creativos e imaginativos; pueden deformar la realidad cayendo en la subjetividad. Se sienten desbordados por sus intensas y cambiantes emociones. Son introvertidos, se ven a sí mismos muy especiales y creen que nadie les comprende. Son tímidos y se ocultan porque se sienten vulnerables. Tienden a mirar al pasado idealizando el sufrimiento. Les gusta salirse de lo normal, ser distintos. También pueden ser muy inspirados y capaces de renovarse transformando sus malas experiencias.
  • Tipo 5. El intelectual: Son analíticos, investigadores. vehementes, curiosos, muy detallistas, más teóricos que prácticos, y suelen perderse en largas reflexiones. Saben concentrarse para desarrollar ideas y habilidades convirtiéndose en especialistas, y eso les da seguridad para salir de su escondite. Pueden tener problemas de aislamiento, prefieren arreglárselas solos y no adquirir compromisos. Pueden tener una autoestima baja y perder el sentido de su vida en algún grado. Prefieren necesitar poco y no depender de nada ni de nadie. Acumulan en su mente lo que creen les ayudará a sobrevivir. Sin embargo también son vanguardistas, con gran capacidad de comprensión, desprendidos, serviciales y comprometidos.
  • Tipo 6. El leal: Su inseguridad hace que siempre estén dudando, lo cual genera desconfianza en sí mismos y hacia los demás. Pueden sufrir arrebatos de atrevimiento y acto seguido de cobardía, algo que les provoca mucha angustia. Suelen tener una figura de autoridad, que sobrevaloran, donde buscan seguridad aunque en el fondo la rechacen. Son trabajadores y responsables; indecisos y cautelosos, pero también desafiantes y rebeldes. Reaccionan agresivamente si creen que están en peligro y tienden a culpar a los demás para huir de sus miedos. También pueden ser estables, independientes y apoyar a los débiles.
  • Tipo 7. El entusiasta: Suelen ser animosos, extrovertidos, hiperactivos y desinhibidos. Les gustan las nuevas experiencias, conocer un poco de todo. Buscan divertirse y hacer felices a los demás. Son planificadores, talentosos, impulsivso y espontáneos. Suelen dispersarse al querer abarcar tanto, y entonces caer en la desorganización, la indisciplina y la superficialidad. También pueden ser egoístas, consumistas insatisfechos, veletas, poco comprometidos y huidizos ante el dolor. Sin embargo pueden enfocarse en objetivos nobles, ser alegres, optimistas, productivos, agradecidos y saber gozar de las maravillas de la vida.
  • Tipo 8. El autoritario: Son autosuficientes, emprendedores y organizados, pero lo que hacen lo suelen hacer para sí mismos. Controlan el entorno, al ser muy seguros de sí gustan de situaciones difíciles. No dudan en intimidar para conseguir sus objetivos. Son protectores, ingeniosos, orgullosos, bravucones, machistas, retadores y gustan de tomar el mando. Ponen barreras entre ellos y el mundo por temor a ser vulnerables y a sufrir daño. Tienen problemas para intimar con los demás. Pero también pueden usar su fuerza para mejorar la vida de los demás, involucrarse en proyectos dignos, ser un mecenas e incluso heroicos.
  • Tipo 9. El pacificador: Suelen ser sumisos, pasivos, inactivos, indiferentes, se acomodan a los demás y temen llevar la contraria. Los cambios les afectan y evitan los conflictos hasta el punto de negar los problemas. Son modestos y humildes, poco reflexivos, no profundizan, tienen poco interés por las cosas y pueden ser olvidadizos e irresponsables. También son confiados, afables, bondadosos y estables. Tienen problemas de tozudez. Se imponen límites internos (reprimiendo fuertes impulsos) y externos (aislándose del entorno) para que nada altere su equilibrio. Sin embargo pueden ser indómitos y capaces de unir a las personas.

Quedan otros muchos aspectos por ver, pero lo dejaremos para otro artículo donde profundizaremos un poco más. Espero que esta visión básica sirva para comprender mejor esta potente herramienta de autoconocimiento y despertar de la conciencia.

Bibliografía:
Riso, R- Hudson, Russ. La sabiduría del eneagrama. Urano, Barcelona, 2000
Salvador A. Carrión. Eneagrama y PNL, 200
Claudio Naranjo. El Eneagrama de la sociedad. La Llave, 2000
Claudio Naranjo. Carácter y Neurosis. La Llave, 2011
Maite Melendo. El Enneagrama. Sal Térrea, 1997
Pilar Feijoo Portero. Introducción al Eneagrama. 2007

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